Marcos regresó a su casa tras haber discutido un rato en el jardín y, cuando miró las angustiadas caras de su abuelo y sobrino, maldijo por lo bajo, obligándose a respirar profundo para poder tranquilizarse.
—Tío Marcos —habló Teo, acercándose al joven hombre que se aferraba con fuerza al respaldo de un sillón—. Arce dice que es mi tía y que me llevará a vivir con unos abuelos que no conozco... ¿Eso es cierto?
Marcos negó con la cabeza mientras se mordía los labios, pero no respondió nada hasta