C174-INSTINTO MATERNO.
C174-INSTINTO MATERNO.
La mansión Hunter ya no conocía el silencio.
Era un lugar distinto ahora, desordenado de una forma feliz. El cansancio se mezclaba con una alegría torpe, nueva, que no daba tregua, porque los trillizos habían llegado a casa y con ellos había cambiado todo.
Se llamaban Axton, Ares y Alex.
Tres nombres que Aaron repetía en voz baja cada vez que los miraba, como si todavía no terminara de creerlo.
Esa mañana, Rachel se dio un baño rápido, más por necesidad que por descanso. El vapor llenó el baño mientras ella apoyaba una mano en la pared, respirando hondo, pensando en sus hijos, en cómo había cambiado su cuerpo, su corazón, su mundo entero en tan pocos días.
En la habitación contigua, Aaron cambiaba a uno de los bebés con una concentración absoluta.
—Vamos, campeón —murmuró—. Tú y yo podemos con esto.
Alex pataleó, protestando con un llanto pequeño que hizo sonreír a Aaron.
—Eso, saca carácter, así me gusta.
En ese instante, su teléfono vibró sobre la cómoda.
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