C175-¿QUE HICE MAL?
El hospital los recibió y Rachel no soltó a Axton en ningún momento. Lo llevaba contra el pecho, envuelto en una manta, contando sus respiraciones sin darse cuenta y Aaron caminaba a su lado, firme, atento, una mano siempre lista por si ella flaqueaba.
—Tranquila —le dijo en voz baja—. Estoy aquí.
La revisión fue rápida, pero para Rachel el tiempo se estiró como una cuerda tensa. Observó cada gesto del médico, cada movimiento de sus manos, buscando una señal que confirmara lo que sentía y cuando por fin terminó, el médico no sonrió de inmediato. Miró el termómetro, volvió a auscultar, y revisó el color de los labios del bebé con una concentración que le heló la sangre.
—Por ahora está estable —dijo al fin—. Pero quiero hacer más pruebas.
Rachel negó despacio, con el corazón todavía acelerado.
—No. Algo no está bien. Yo lo siento.
El médico la miró con paciencia, pero esta vez su paciencia no tenía ese tono de “nervios de mamá”.
—Es muy común que los recié