C157- NUESTRO BEBÉ
La cocina estaba llena de luz cálida.
Había olor a pizza casera, harina sobre la encimera y música flotando de fondo.
Aaron estiraba la masa con cuidado, concentrado. Mientras Rachel cortaba verduras a su lado, tranquila, atenta a todo sin decir nada. Leah estaba poniendo la mesa con una seriedad absoluta, contando los platos en voz baja.
—Uno... dos... tres... —murmuraba—. Falta uno.
Y Melody, subida en un taburete, "ayudaba" a Rachel a espolvorear queso. La mitad caía dentro del molde y la otra mitad terminaba en la encimera, en el suelo... y en su camiseta.
Entonces Aaron levantó la vista y la observó y descubrió que Melody fruncía el ceño mientras se concentraba, el mismo gesto que hacía Leah cuando estaba seria. Y ese hecho le apretó el pecho de golpe.
Se acercó.
—Oye, jefa de los quesos —dijo con tono fingidamente serio—, ¿me dejas robar un poco de mozzarella para mi mitad?
—¡No! —respondió Melody sin mirarlo, protectora—. ¡Es para toda la pizza, Aaron! ¡No ro