VERONICA
Me preparé para lo que estaba por venir, mi corazón latiendo con fuerza en mi pecho. Bruno levantó su mano, y yo cerré los ojos, esperando el impacto. La anticipación era casi insoportable, mi cuerpo temblando con una mezcla de miedo y excitación.
—Uno —dije, mi voz apenas audible, cuando su mano golpeó mis nalgas.
El dolor fue instantáneo, una sensación de calor que se extendió por mi piel como una ola de fuego. Pero también hubo algo más, algo que no podía explicar. Una sensación de