VERONICA
Bruno como un lugar sombrío y opresivo. La primera vez que entré, me sentí como si estuviera siendo engullida por una nube de oscuridad. El aire estaba cargado de un olor a humo y a algo más, algo que no podía identificar.
La decoración era minimalista, pero no de una manera elegante o sofisticada. Más bien parecía que Bruno había renunciado a cualquier intento de hacer que el lugar se sintiera acogedor. Las paredes estaban pintadas de un color gris sucio, y el suelo estaba cubierto de