VERONICA
Me senté en la silla frente a Gabriel, quien me miraba con una sonrisa expectante.
—Entonces, ¿qué me dices? —preguntó—. ¿Vienes conmigo a la fiesta de compromiso de tu prima?
Me tomé un momento para pensarlo antes de responder.
—No creo que sea correcto —le dije finalmente.
Gabriel se rió y se inclinó hacia mí, apoyando las manos en el escritorio.
—¿Por qué no? —preguntó.
Me encogí de hombros.
—No sé... creo que no está bien —le dije.
Gabriel me miró con curiosidad.
—Es porque te pres