VERONICA
—¿Por qué lo golpeaste? —le pregunté, intentando entender su motivación.
Bruno me miró con una expresión firme y decidida, sus ojos brillando con una intensidad que me hizo sentir un escalofrío. Pero no pude contener mi curiosidad y mi voz salió en un susurro tembloroso.
—Porque él te golpeó a ti —dijo, su voz baja y seria.
Un escalofrío recorrió mi espalda al recordar el incidente, y la memoria de la vulnerabilidad y el miedo que había sentido en ese momento volvió a surgir con fuerza