Mujer prohibida: 2. Cristóbal no deja de pensar en la mujer con quien paso la noche
Despertó con un terrible dolor de cabeza, y lo primero que Mía vislumbró fue que no estaba en su habitación. Y si era así… ¿en dónde se suponía que estaba?
Se incorporó despacio con la mano en la sien, y echó un vistazo a su alrededor. Todavía no amanecía y había un hombre al otro lado de la cama. ¡Un hombre!
Ahogó un jadeo de horror y se cubrió con las sábanas. No, no. ¿Qué había hecho? ¿Qué horas eran? Se incorporó fuera de la cama y un mareo la asaltó, luego vinieron las náuseas. Corrió al