El peor castigo: 27. Emma escucha una fuerte alarma
— ¿Qué? Pero… ¿Cómo dio con la casa de Cristóbal y Amelia? ¡Matías…!
— Tranquila, lo tengo todo controlado. ¿Ves ese auto detrás de las camionetas? — Emma miró por encima de su hombro y asintió —. Son hombres infiltrados de la policía. Si esos delincuentes se acercan… no tendrán oportunidad
— Dios — Emma echó la cabeza hacia atrás. ¿Cuándo todo aquello pararía?
— Y retomando lo del hotel, entenderás que no es opción, pero puedes…
— Matías… — ella lo interrumpió, sabiendo lo que le iba a proponer