El peor castigo: 26. Mía esta fuera de peligro
Llegó en el tiempo que le prometió.
Emma caminaba de un lado a otro, con la bebé en brazos, intentando calmar su llanto con su calor.
— Tranquila, bebé, tranquila. Mamá está aquí — besaba su frente con cariño y preocupación.
Matías entró a la habitación, también preocupado.
— Emma
— ¡Matías! — ella se alegró de verlo, al fin — ¡No ha parado de llorar! ¡Estoy muy preocupada!
— Tranquila, déjame verla.
Ella se la entregó en sus brazos, confiada, y Matías la recostó sobre la cama tocando algunas pa