El peor castigo: 15. Vas a denunciarme. Vas a quitarme a mi bebé
Después de poner a su amigo al tanto de todo, Matías salió al jardín. El almuerzo se serviría dentro de poco.
— Veo que puedes pasar horas enteras, así — sorprendió a Emma por la espalda, prendada en ese libro que no sabía qué tenía de interesante, pero parecía fascinarle.
— Lo siento, no… te vi llegar.
— Lo sé, estabas muy entretenida. ¿Estás ya terminando el primer libro?
— Es… el tercero.
Matías alzó las cejas, asombrado, y asintió con una sonrisa.
— Por ahora lo tendrás que dejar. Es la hora