Mientras Dante conducía alejándose de la casa de los Bernal, Angela estaba sentada a su lado en un completo silencio sepulcral. La miró por el rabillo del ojo, pero ella tenía la mirada clavada alfrente.
Su llegada a casa de los Bernal había tenido el recibimiento esperado, pero bajo ningún concepto iba a sentirse rechazado o inferior solo porque la familia de Angela mirara a los Walker por encima del hombro, y mucho menos después de lo que los dos habían compartido en su piso.
El se presnto en