Nadie sabe lo que tiene. Capítulo 9: El fin de una historia de amor.
El corazón de Laudina martilló con fiereza en su pecho cuando miró fijamente al padre de Angus. Sus palabras flotaron en el aire, como un insulto a su propio ser. Sacudió la cabeza, con la incredulidad grabada en el rostro. ¿Cómo podía equiparar la valía de su hijo por dinero?
Con una inclinación desafiante de la barbilla, Laudina se puso la mano en la cadera y dio un paso al frente. Su voz era acero envuelto en terciopelo.
—Se está equivocando conmigo, señor. No estoy en venta. Y aunque lo es