Nadie sabe lo que tiene. Capítulo 8: Celos simulados.
Dos semanas después.
Las luces del amanecer parpadearon cuando Leonor bajó del elegante sedán plateado frente al imponente edificio donde estaba la empresa en la que trabajaba y su mirada siguió el imponente horizonte que ahora enmarcaba su vida.
Por fin, luego de aquella conversación, pudo convencer a su padre de dejarla marchar, y ahora estaba en este nuevo camino. Se arrebujó en su abrigo para protegerse del frío matutino, una armadura simbólica contra las incógnitas de esta jungla de cemen