Nadie sabe lo que tiene. Capítulo 51: Perdiendo el amor.
Los ojos de Leonor se abrieron de golpe a la pálida luz del amanecer que se filtró a través de las cortinas entreabiertas.
El corazón le dio un vuelco y luego se hundió; el aroma familiar del almizcle y el sándalo invadió sus sentidos. Estaba en la cama de Angus, con las sábanas enredadas como testimonio de las indiscreciones de la noche.
El pánico le dibujó líneas en la frente.
—No puede ser —susurró al silencio.
Los recuerdos de la noche anterior bailaron un vals burlón en su mente.
—¿Cóm