Capítulo 30: Un hombre protector.
El corazón de Leonor dio un vuelco ante la repentina aparición de su esposo. Se quedó paralizada, porque no lo esperaba, con la respiración entrecortada, mientras su mente corría a toda velocidad, tratando de encontrar una salida a la situación incómoda en la que se encontraba.
Angus avanzó hacia ella con paso firme, su mirada puesta en ella, como si intentara leer sus pensamientos con solo un vistazo.
La tensión en la habitación era palpable, como si estuvieran al borde de un abismo emocional