Capítulo 29: Una mujer elegante con malas palabras.
Ignorando la punzada de malestar que sintió en el estómago, salió corriendo por la puerta. Sus tacones repiquetearon en la acera mientras corría hacia su coche, para dirigirse a pocas manzanas de donde estaba el edificio de oficinas donde la esperaba su entrevista de trabajo.
La proximidad fue un golpe de suerte, pero no pudo evitar la extraña sensación que recorría su cuerpo: un hormigueo que parecía susurrar un caos inminente.
Se estacionó cerca del edificio, y caminó con pasos firmes hacia