CAPÍTULO 55. La farsa equivocada
No hacía falta ser muy inteligente para darse cuenta de que el gerente que gestionaba el edificio: Bowart Thompson, conocía desde hacía tiempo a Heidi. Así que sí, la prometida no era una fantasía.
El hombre tendió la mano hacia ella con un saludo elegante y Heidi dio un paso al frente, entregando la suya como si esperara que le besara el anillo o algo.
—Estoy muy preocupada por cómo están manejando la seguridad del edificio, señor Thompson —dijo con frialdad—. Acabo de encontrar a una intrusa