UPEN. CAPÍTULO 31. Sin respuestas
Los dos días siguientes se estiraron como si alguien hubiera decidido jugar con el tiempo, alargándolo justo en los momentos en los que más necesitaban respuestas, porque ni Eleanor ni Hendrix estaban hechos para esperar, y sin embargo no les quedaba otra opción más que hacerlo, sentados en ese limbo incómodo donde la incertidumbre se volvía más pesada con cada hora que pasaba.
Y quizás era eso, o quizás era el agotamiento extremo al que había estado sometida por tanto tiempo, pero Ellie empezó