CAPÍTULO 45. Un hijo para amar
El penthouse del centro tenía una vista privilegiada de la ciudad, sin embargo esa noche parecía más cálido que nunca. Mark llevó a Lauren directo al dormitorio principal, como si ya estuviera decidido desde siempre, y ella lo miró con una mezcla de sorpresa y resignación, porque sabía que discutirle no servía para nada.
—¿Ya ni siquiera finges que puedo a elegir habitación?
—No —respondió él con total naturalidad mientras dejaba el saco sobre una silla—. La madre de mi hijo se merece la mejor