CAPÍTULO 44. De semental salvaje a príncipe azul
Lauren todavía estaba tratando de procesar la intensidad con que su jefe/padre de su hijo se había tomado aquella noticia, cuando la puerta de la habitación del hospital se abrió de golpe y Ava entró como un huracán con tacones, el cabello suelto y los ojos ardiendo.
Primero miró a Mark, luego miró a Joel, y luego les hizo un gesto con el dedo índice que no necesitaba traducción.
—¡Luego me encargo de ustedes! —advirtió con voz firme antes de ignorarlos por completo y lanzarse hacia la cama.
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