CAPÍTULO 26. Un escape... fallido
Lauren sintió que el aire desaparecía de repente. No fue una metáfora elegante ni un pensamiento profundo; fue literal. El pecho se le quedó rígido, la lengua se le pegó al paladar y la saliva se volvió inútil mientras observaba al hombre del traje blanco con corbata roja al otro lado del salón.
Su cerebro intentaba unir piezas que no querían encajar, como si alguien hubiera mezclado dos rompecabezas distintos solo para burlarse de ella.
¡Su jefe…!
¡El señor Ellison…!
¡Era Mark!
¡Mark!
¡El Mar