CAPÍTULO 27. Insultos acumulados
Lauren se giró lentamente, como si su cuerpo necesitara unos segundos extra para aceptar lo que sus ojos ya habían visto. Nolan estaba allí, de pie frente a ella, implacable en su traje oscuro, con esa expresión de suficiencia que conocía demasiado bien: La misma postura recta, el mentón apenas elevado, la seguridad impostada de quien siempre había creído que el mundo le debía obediencia.
Por un instante, el ruido del salón se volvió un zumbido lejano y Lauren sintió que la confusión le subía