CAPÍTULO 22. Dos mujeres, una noche
Mark lo miró como si acabara de decir una estupidez monumental.
—No es así —respondió de inmediato—. Solo… ¡disfrutamos pelearnos! Y estoy pensando en reclutarla para la empresa central, de verdad es buena en su trabajo… ¡pero nada más!
—Claro —replicó Joel—. Peleas terapéuticas.
—Además —añadió Mark, desviando la mirada— sabes tengo que concentrarme en encontrar a Lauren.
Joel se tensó apenas, sintiendo como si el expediente que se había metido en el saco le quemara.
—¿A Lauren? ¿Sigues pensan