CAPÍTULO 23. Una conversación demasiado íntima
—¿Quieres honestidad? —Mark frunció el ceño un poco pensativo—. Pues la verdad es que sí das un poco de miedo. No le tienes miedo al hombre que paga tu salario, así que obviamente estás un poco ida de la cabeza. Cuando pienso en ti me imagino que me pones a hacer sentadillas con una tetera con agua hirviendo en la cabeza o algo así.
—¿Así de sádica me ve?
—¡Así de sádica te veo! —suspiró Mark—. Pero de cualquier manera es un evento importante y no quiero que vengas por obligación si te sientes