KATIA VEGA
Me levanté lentamente de la cama, evitando que los niños se despertaran. Era un consuelo ver que ese par de primos se llevaban tan bien, esperaba que su relación fuera tan dulce y sólida como la de Arturo y yo.
Busqué en el clóset uno de los trajes sastres con los que personificaba a Eleonor. Limpié la máscara color vino y después de arreglarme el cabello, me la coloqué con sumo cuidado. Revisé que todo estuviera en su lugar, viéndome en el espejo con atención mientras pensaba en