Mundo de ficçãoIniciar sessãoMARCOS SAAVEDRA
Con la mirada clavada en las luces neón y esa escultural mujer bailando sobre mi mesa, no pude alejar mis pensamientos de la psicóloga. Me causaba molestia no saber tanto de ella como ella parecía saber de mí.
Me acabé mi trago en el momento que mi teléfono comenzó a sonar. Se trataba de mi abogado. —Encontré







