KATIA VEGA
Evadí como toda una campeona cada pregunta de Rosa, mientras pensaba en esa visita tan enigmática de Marcos. Jamás lo había visto sin ropa elegante, jamás me había regalado flores, pero… como siempre, fue un regalo significativo, no podía esperar menos de él.
Sentada a la orilla de la cama, vi las flores sin percibir el tiempo. Tenía ganas de salir corriendo de la finca y que un taxi me llevara a la ciudad, a las oficinas del banco nacional. No pude ocultar esa maldita sonrisa que s