MARCOS SAAVEDRA
No sé en qué momento terminé en la mesa del comedor, bebiendo junto a Arturo. Parecía una clase de parodia. Todas las veces que nos habíamos visto, había violencia de por medio, excepto en ese momento.
Katia Vega, la chica hermosa de vestido de novia que caminó hacia el altar, renunciando a su vida para unirla a la mía, pese a mi abandono y frialdad. La esposa que siempre tenía un plato de comida caliente, la casa limpia y cuidaba de una niña que no era suya, como si fuera propi