Mundo ficciónIniciar sesiónMARCOS SAAVEDRA
Después de deshacerme de Ivonne y llevar a Katia hasta nuestra habitación, me quedé embelesado con sus mejillas sonrojadas y sus pupilas dilatadas, oscureciendo sus ojos. Estaba nerviosa y aún parecía herida. —Quédate conmigo… —No la necesitaba, el alcohol en mis venas no era suficiente para hacerme sentir incapaz de valerme por mí mismo, pero ya no sab&i







