MARCOS SAAVEDRA
—Señor… la señora Saavedra insiste en ir por la niña. No sabemos cómo contenerla sin que la lastimemos —dijo Lomelí por el teléfono, sonaba molesta.
Caminé de un lado a otro mientras recordaba la petición de Katia sobre poder salir a la calle. Sabía los riesgos de dejarle la puerta abierta, también de dejarla completamente encerrada. —Bien, permite que vaya con Silvia por la niña, pero nada de desviaciones, ¿entendido?
—Sí, señor —afirmó antes de colgar.
Mi madre me había cons