LISA GALINDO
La casa de Antonio era hermosa y muy… minimalista y sin color. Todo era blanco, negro o en algún matiz de gris. Me sentía como en una película antigua. Subí las escaleras futuristas, parecía que cada escalón salía de la pared y el barandal era de cristal. Llegué a la habitación principal y en cuanto abrí la puerta no pude evitar brincar sorprendida.
Había mujeres en lencería por todos lados. Parecían muy cómodas caminando descalzas o recostadas en la cama. Cuando me vieron se desi