Mundo ficciónIniciar sesiónANTONIO LARREA
—Si me da unos minutos con ella, la haré entender que debe de ser una buena niña —agregó la mujer detrás de mí, mientras yo me ponía de pie. Con excesiva tranquilidad, tomé a la nana del brazo con fuerza y la arrastré afuera de la habitación antes de azotar la puerta dejando a la niña encerrada—. ¡Señor Larrea! ¡&ique







