ARTURO VEGA
Esa noche no pude seguir tolerándolo, no podía ver esos acercamientos que tenía Lisa con su jefe, el corazón me ardía peor de lo que había ardido mi carne, así que decidí regresar a la villa antes de volverme loco frente a todos.
Sin esconder mi furia, exigí que ningún sirviente ni enfermera se me acercara, necesitaba tiempo, espacio para poder procesar mi frustración. De pronto me percaté de mi espejo en la habitación, cubierto con una sábana pues no toleraba ver mi reflejo, la mi