KATIA VEGA
La primera cosecha después del accidente fue una algarabía. Música, baile y mucha comida. Todas las copas llenas del vino que pronto saldría a la venta, mujeres bailando en las tinajas llenas de uvas y mucha diversión.
Héctor, aunque fingió acompañarnos a regañadientes, no quitaba su atención de Rosa al verla bailar, luciendo sus largas y torneadas piernas cada vez que la falda tan liviana se levantaba en cada vuelta. Parecía una gitana, salvaje y astuta, seduciendo al rígido hombre