MARCOS SAAVEDRA
Esperé pacientemente fuera de la prisión, perdiendo el tiempo con Héctor, fingiendo que hablábamos de algún asunto importante. —¿Cuánto tiempo más seguiremos esperando? —preguntó mi abogado viendo su reloj de pulso.
—¿Ansioso por regresar a la finca? No te apures, Rosa no irá a ningún lado.
No encontró las palabras para responderme, pero fue notorio su buen humor al pensar en ella. Bien decían que a todos nos llegaba la hora, incluso en el amor, por muy bueno o malo que fueras