Brandon
Cerré la puerta de la biblioteca detrás de nosotros y el silencio de mi oficina me recibió como un escudo familiar. Caminé hacia el escritorio, tomé la carpeta negra con los informes de consultoría y se la extendí a Lucía sin mirarla directamente. La presencia de mi máscara entre nosotros se sentía más pesada que de costumbre, no porque temiera que ella viera mi rostro, sino porque me molestaba la forma en que había invadido el único rincón de paz que había encontrado en años.
Lucía