LA AMANTE VIRGEN. CAPÍTULO 31. ¿Por qué no la protegiste?
LA AMANTE VIRGEN. CAPÍTULO 31. ¿Por qué no la protegiste?
Sobra decir que a la alta sociedad londinense le encantaban los chismes y los rumores, pero normalmente venían camuflados entre conversaciones de las criadas y acusaciones anónimas en redes sociales. Como toda gente sin mucho oficio y con alto beneficio, les encantaba ver el mundo arder, y rara vez tenían la espectacular oportunidad de ver cómo sus congéneres se gritaban a la cara sus verdades con pruebas incluidas.
Así que todo el mundo