LA AMANTE VIRGEN. CAPÍTULO 30. Verdades al aire
LA AMANTE VIRGEN. CAPÍTULO 30. Verdades al aire
Una bomba cayendo en medio de aquel evento, habría causado mucho menos impacto que las palabras del subdirector Roman Wells. Porque cada una de ellas, y sobre todo el respeto y la deferencia con que las decía, dejaban muy en claro que Charlotte no era una invitada más, sino la dueña de aquel hotel.
Por supuesto que todos la miraron asombrados, porque habían escuchado que la compañía de Lawrence Dalton era quien estaba detrás del Country Club, así