Jennifer entró en la oficina de Marshall con una expresión indiferente en el rostro y dejó un expediente sobre su escritorio.
—Toma, pediste esto —murmuró con voz fría.
—Sí, gracias —respondió él con una ligera sonrisa.
Jenny no respondió, simplemente se dio la vuelta para irse. Marshall se levantó de inmediato y fue tras ella.
—¡Oye, espera! —llamó al notar el ceño fruncido de ella.
Ella se detuvo y se volvió para mirarlo.
—¿Qué? —murmuró.
Él se acercó y se paró frente al escritorio.
—¿Está to