—¡Ay, Dios mío... qué alegría verte! —chilló Belle emocionada mientras las chicas salían del auto.
Las gemelas Cruz, junto con otras dos amigas, habían llegado para encontrarse con Jennifer y Annabel frente a la mansión, esperándolas con ansias. A diferencia de Jen, que estaba emocionada por reunirse con sus amigas, Annabel estaba nerviosa; temía que su embarazo quedara al descubierto.
Por suerte para Anna, las chicas no notaron nada, al menos por el momento.
—¡Qué bien se ven las dos! Seguro s