Había ropa de mujer tirada en el suelo, haciendo un camino hacia la recámara. Primero una blusa, luego un sostén y finalmente una falda. Estaba confundida, ¿qué demonios estaba pasando? ¿De quién era esa ropa?
Lentamente, con las piernas temblándome de puro miedo, avancé dando pasos tambaleantes. Conforme me acercaba a la recámara, empecé a escuchar ruidos. Me detuve para asegurarme de que no fuera mi imaginación; ¿todo esto estaba solo en mi cabeza?
—¡Maldita sea! ¡Más duro! —la voz venía desd