66. Colapsando de decepción
—Eso es mentira —escupe Juan Miguel—. Luis Ángel nunca amó a Angélica. Es mentira lo qué dices.
—Bueno, pregúntele a él. Es lo que vi y lo que escuché —Amanta le deja las flores a una enfermera. Se encoge de hombros—. Deben felicitarlos, ya pronto se marchan de la ciudad.
—Mierda, Amanta, te has vuelto insoportable —reprocha Juan Miguel—. ¿Por qué dices esto?
—¿Crees que miento? —Amanta le pregunta—. Ve a la casa grande, ahí están todos.
María Teresa ya ni siquiera la ve, sólo se ha quedado