76. Confesión de la verdad
—Soy el hombre más feliz del mundo —Luis Ángel entre lágrimas sonríe—. Me has hecho el hombre más feliz del mundo, mi ángel.
María Teresa limpia sus lágrimas y luego deposita otro beso en sus labios.
—¿Y en dónde está Ángel? —pregunta María Teresa llena de ilusión, mirando detrás de su hombro y hacia todas partes—. Debemos ir con él, y mostrarles a todos la verdad. ¡Debemos hacerlo!
Luis Ángel la mira un momento, tratando de buscar las palabras.
—Tenemos qué hablar de eso —Luis Ángel suaviza