65. Un mundo sin felicidad
Esto no podía ser. No puede conseguir alguna razón para esto.
—No puedo creerlo —María Teresa la toma entre sus manos—. ¿Cómo es posible que tenga mi cadena? La tenía en el pueblo, en el convento. La monja que me crió la tenía.
—La verdad es que no lo entiendo. María Teresa, pero tienes una imagen allí.
—Sí, es…una foto. Nunca supe de quién se trataba.
—María Teresa —Juan Miguel está a punto de abrir la boca pero Ricardo se acerca.
Le da una mirada de pena a Juan Miguel, dándole a entender que