El sol estaba resplandeciente, Lilith cabalgaba con gracia y destreza, demostrando un dominio total sobre un imponente caballo negro. Con cada salto y cada giro, mostraba su habilidad y valentía en el arte de la equitación. Kamill la observaba con admiración, sintiendo un profundo orgullo por su novia, sus ojos verdes brillan de emoción.
Al finalizar el recorrido, Kamill se acercó a Lilith y la ayudó a bajar del caballo con una sonrisa en su rostro.
— Es usted muy buena en muchas cosas señorita