La noche caía sobre el casino, las luces parpadeantes y el sonido de las fichas mezclado con risas y murmullos llenaban el ambiente. En una de las mesas de póker, Kamil estaba en racha, ganando una mano tras otra y acumulando fichas que lo acercaban cada vez más a convertirse en más millonario de lo que ya era. Desde la distancia, un rubio misterioso lo observaba con interés, pero Kamil estaba demasiado concentrado en el juego como para notarlo.
Lilith que había ido por otra cerveza se acercó a