— ¿De qué estás hablando? — Lilith retrocede — ¿Quién te da derecho de decir aquello? — Lilith lo expresa con fiereza, sus ojos avellana se vuelven intensos, si aquellos ojos pudieran matar, aquella señora ya hubiera muerto.
— Tengo todo el derecho de decirlo Lilith porque soy tu madre.— la mujer tampoco habla con mucho tacto sin importar que estuviera haciendo daño a su hija.
— Una madre que me ha abandonado, ni siquiera tengo aún la certeza de que te merezcas que te llame madre, quiero que t