Kamill realiza un gruñido sensual que envía ondas placenteras en todo el cuerpo de Lilith pese a estar en una situación un tanto incómoda, el chico se da la vuelta entrelazando su mano con la de Lilith que sintió la ausencia de los dedos de Kamill en su interior, pero ambos fueron lo suficientemente rápidos para no quedar en evidencia absoluta ante la persona que estaba allí interrumpiendo el momento placentero.
— ¿Está bien, señorita Ambrosetti? — Vuelve a preguntar la persona.
— Ella está bie